lunes, 21 de septiembre de 2009

Dar consejos


DAR CONSEJOS

Os voy a relatar una partida, e imagino que os veréis identificado en algún momento y que lo paséis bien.

Lugar: Real Club de Golf de Sevilla, tee del 1.
Personajes: He preferido llamarlos por su handicap, así que los personajes, que son cuatro, se llamaran, 8, 13,15, 33.
Hora: 11:00
Descripción de los personajes: Ocho, un hombre grandote, con un juego corto fabuloso, pero tiene problemas con su mente, es maniático y le cuesta encontrar palos que le convenzan del todo.
Trece, un hombre bajito y tristón, al que siempre acompaña una persona muy, muy delgada, le decimos el uno. El nunca juega mal, de todo tiene la culpa su mala suerte.
Quince, la única chica de la partida, algo excéntrica pero divertida y como su nombre indica, la niña bonita.
Treinta y tres, llevaba muchos años jugando pero sus intenciones eran divertirse y rara vez ganaba una partida, por lo que siempre le tocaba invitar a la cajita de gambas.

Ese día decidieron salir al revés, primero Treinta y tres que dio con el driver en el suelo y no llegó a la calle, a lo que Ocho le dijo _te has movido más que una gamba.
Trece pegó un driver y se fue al bunker de la derecha con un slice tremendo. Ocho le cogió el driver y vio que la varilla era regular y le preguntó que hacia jugando con una varilla tan blanda. Trece le dijo que se la habían recomendado después de meterse en un simulador, Ocho le dijo_ eso te pasa por no ir a mulligan, los simuladores dependen de cómo vayas ese día, te recomiendo que hagas el swing mucho más lento para que llegue la cara cuadrada al objetivo.
Le tocó salir a Ocho y su bola fue directa al lado izquierdo, al momento de pegarle miró la varilla y protestando dijo, esta varilla está embrujada, le han hecho magia, y todo porque jugaba una varilla que se llama voodoo.

Quince pegó el driver y se quedó cortisima, Ocho le dijo_ has levantado la cabeza.
Siguieron jugando, Quince todo el tiempo intentando no mover la cabeza, Trece intentando hacer el swing lo mas lento posible, Treinta y tres intentando no moverse y Ocho protestando por el driver que le habían dejado en mulligan con esa varilla embrujada.
En el hoyo 4, Trece cayó en el bunker de la izquierda del green y tan lento estaba intentando pegarle a la bola, que cuando se dieron cuenta se había quedado dormidito con la cabeza apoyada en la hierba, lo despertaron y siguieron jugando hasta el hoyo 9.

Dejaron la bolsa y se fueron a tomar una cervecita, Quince con un dolor de cuello tremendo y con 5 más de su handicap, Treinta y tres con un dolor de piernas horroroso de tanto intentar no moverse, Trece con un sueño tremendo y sabiendo que las maquinas no ven el factor humano y que ayudan pero no es suficiente y Ocho sin dejar de pensar que esa varilla le había fastidiado la partida.
Perdieron muchísimas bolas, menos más que en mulligan las venden muy buenas y baratitas.
Y comprendiendo que todos esos consejos dados con tan buena fe en una partida, sólo sirvieron para que durante bastantes hoyos no pensasen en donde poner la bola, que es lo que hay que hacer. Pensaban cada uno en sus defectos y así les fue.
Moraleja
No demos consejos y pidamos que no nos lo den cuando juguemos una partida.

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